Resultados

Qué cambia en tu sala de tintas.

No es una lista de funciones. Es lo que se nota en la operación cuando el cálculo, las fórmulas, los consumos y las devoluciones dejan de vivir en planillas separadas.

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Sabes cuánto fabricar antes de fabricarlo

La cantidad sale del trabajo mismo — el producto, la superficie que lleva tinta y el rendimiento medido de cada color— y no de una estimación al ojo. El colorista recibe un número, no una conversación.

Menos sobreproducción, menos parar máquina por faltante
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El rendimiento se corrige solo con lo que devuelve la máquina

Cada devolución de tinta buena es un dato: si sobró de más, el sistema lo nota y propone ajustar. El cálculo del mes que viene es mejor que el de este mes, sin que nadie tenga que acordarse de corregirlo.

El sistema aprende de tu propia operación
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La tinta que sobra vuelve a servir, y sabes cuánto te ahorró

El rezago deja de ser un tarro sin dueño en una repisa: queda registrado, disponible para la próxima orden que use ese color, y valorizado. A fin de mes el reporte dice cuántos kilos se reutilizaron y cuánto significó en pesos.

Deja de comprarse tinta que ya estaba en bodega
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Cada kilo tiene nombre y apellido

Escribes el número de orden —o escaneas la etiqueta— y aparece qué se fabricó, con qué insumos, de qué lote, cuánto volvió y cuánto se ocupó. Si esa tinta llevaba rezago, la orden de la que vino también es consultable, y así hacia atrás hasta la primera tinta virgen.

Un reclamo de color se responde con datos, no con memoria
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Lo que sabe el colorista deja de irse con él

Cada color guarda sus anotaciones —qué se corrigió, qué pidió el cliente, con qué hay que tener cuidado— con fecha y autor. Cuando ese color vuelve a fabricarse, el aviso aparece antes de preparar, no después del reclamo.

El oficio queda en la empresa
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El cierre de mes sale del sistema

Kilos fabricados, rezago reutilizado, ahorro, tinta botada y el consumo por insumo salen en un Excel con los filtros que elijas. Nadie arma la planilla a mano el último día del mes.

El dato para negociar con el proveedor, ya listo
En concreto

Preguntas que hoy cuestan una tarde.

Con InkPRO se responden mirando una pantalla. Son las que más se repiten en una sala de tintas.

¿Cuánta tinta preparo para esta orden?

Sale calculada, con el rendimiento real de ese color y ese trabajo.

¿Tengo algo de este color en bodega?

Sí, cuántos gramos, en cuántos tarros y de qué órdenes vienen.

¿De qué lote era el pigmento de la orden de marzo?

Está guardado con la orden, junto al resto de su fórmula.

¿Cuánto gastamos realmente en tinta este mes?

Consumo neto por insumo, descontando lo que volvió a bodega.

¿Cuánto nos ahorramos reutilizando rezago?

En kilos y en pesos, con el detalle de qué tarro aportó qué.

¿Este color tenía alguna observación?

Aparece marcada al momento de fabricarla, sin ir a buscarla.

Dos aplicaciones

Offset y flexografía no se calculan igual.

Por eso son dos aplicaciones distintas y no una con un interruptor: cada una toma los datos que su técnica realmente usa, y entrega la hoja de mesón que corresponde.

Manual de usuario

La documentación completa va con el servicio.

Cada cuenta recibe su manual completo dentro de la aplicación: pantalla por pantalla, campo por campo, con los procedimientos de trabajo y los criterios de cálculo. No es un anexo: es parte de la puesta en marcha, junto con la carga inicial de tus insumos, fórmulas y productos.

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